OMPT en México: Redescubriendo el alma histórica del Barrio Antiguo de Monterrey
- periodistanoticent
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( Samuel Palacio Bolívar) En uno de los vuelos directos de la Aerolínea VIVA AEROBUS de Colombia a México, por primera vez, mis pasos como periodista turístico me han traído a suelo mexicano, específicamente a la vibrante capital de Nuevo León. Llego a Monterrey con una misión clara y fascinante: desentrañar la magia que habita en las calles empedradas del Barrio Antiguo, un sector donde el tiempo parece haberse detenido para conservar la esencia más pura de la ciudad.

Gracias al respaldo de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT), la Agencia de Prensa 6 Grados y el apoyo académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León, hoy tengo el privilegio de documentar este rincón histórico. Caminar por sus callejones es encontrarse con un estallido de color en cada fachada pastel y una muestra inagotable de talento en sus mercados artesanales. Desde los sonidos del acordeón que resuenan en las esquinas hasta los aromas de su cocina tradicional, el Barrio Antiguo no es solo un destino; es una narrativa viva que estoy listo para contar.

El primero en dejarse cautivar por la belleza y los recuerdos fue Miguel Ledesma, presidente de la OMPT, quien pudo constatar por qué Monterrey es considerada la capital de la música norteña. Aquí, el acordeón es un símbolo cultural fundamental; es muy común encontrar músicos callejeros interpretando clásicos del repertorio regional que incluyen corridos —canciones narrativas sobre sucesos reales o personajes— y polcas, ritmos instrumentales con profunda influencia europea que se arraigaron en Nuevo León. Es de destacar que el acordeón de teclas es el alma de la música del norte de México, siendo el instrumento principal para marcar tanto el ritmo como la melodía que cautiva a propios y visitantes.

Pero Miguel no fue el único en dejarse atrapar por las delicias del corazón histórico de Monterrey. Entre las fachadas coloniales y el espíritu bohemio del barrio, la gastronomía se convierte en el puente perfecto entre naciones. Los colombianos Bogdan Galechy y Kevin Cadena, quienes integraron el equipo de la OMPT, fueron captados disfrutando de uno de los tesoros más sagrados de la mesa regiomontana: los chilaquiles. Acompañados de una refrescante agua de jamaica, cambiaron por un momento la libreta por el tenedor para sumergirse en la experiencia del picante y la tradición local. El escenario no podía ser mejor: un rincón acogedor que refleja la calidez de Nuevo León, donde el diálogo fluye tan natural como el intercambio de culturas.

Bajo la sombra generosa de los árboles, las reconocidas periodistas Elena Mosquera (Panamá) e Isa Yokary (República Dominicana) hicieron una pausa en su agenda para disfrutar de la vibrante atmósfera. Rodeadas de coloridos murales y arquitectura colonial, las comunicadoras intercambiaron impresiones sobre la riqueza de la región. El Barrio Antiguo, epicentro de la vida creativa de la ciudad, sirvió como escenario perfecto para este encuentro donde se reafirmó que la comunicación no tiene fronteras, uniendo los lazos entre el istmo y el norte de México.

La escena también capturó un momento de genuina curiosidad cuando el periodista colombiano Yency Lail Chacón Santander y los colegas de República Dominicana, Salvador Batista y Cristina Rosario, exploraron una mesa llena de piezas emblemáticas del talento manual neoleonés: acertijos y juegos de ingenio tallados en madera.

Terminé mi recorrido sentado en este rincón del Barrio Antiguo, donde es imposible no dejarse atrapar por la fuerza visual de sus muros. A mis espaldas, un mural que rinde homenaje a la mujer y a la mística mexicana parece observar cómo me rindo ante la verdadera estrella de la mesa: el cabrito, orgullo gastronómico de Nuevo León.
Como periodista turístico, mi labor es descifrar los destinos a través de los sentidos, y hoy Monterrey me habla con el aroma de la leña y el picante de una buena salsa. Estar aquí me recuerda por qué viajamos: para encontrar esas historias que se cuentan mejor con un bocado y una mirada atenta. Gracias a Alma Chávez, proveniente del estado de Oaxaca, en el sur de México, por tomarme la fotografía y, de paso, compartirme la riqueza de su región; ella me recordó que la cultura es el alma del turismo y que su estado es un punto estratégico para apreciar la belleza natural del país.
Me despido de Monterrey con la libreta llena de apuntes y el corazón contagiado de la fuerza regia. El Barrio Antiguo me ha demostrado que el turismo no se trata solo de visitar lugares, sino de entender la herencia que los mantiene vivos. Me voy con la certeza de que este es solo el inicio de una estrecha relación entre mi pluma y la tierra del acordeón, llevando conmigo el sabor del cabrito y la calidez de su gente como la mejor de las noticias.
